El 11 de junio de 2026, durante la jornada inaugural de la Copa Mundial de la FIFA en la Ciudad de México, un pato llamado Merlín y su dueña Karla Gómez se convirtieron en el fenómeno cultural y la mascota no oficial más importante del torneo tras viralizarse en redes sociales mientras vendían bebidas bajo la lluvia. El ave, que vistió la camiseta de la selección mexicana en la victoria 2-0 ante Sudáfrica, fue nombrada posteriormente embajadora oficial de la sede por la FIFA, transformando la economía y la vida de una familia trabajadora de la capital del país.
El pato Merlín es un ave doméstica que pertenece a la familia de Karla Gómez, una madre soltera que vende refrescos y aguas en la Ciudad de México. Se hizo viral el 11 de junio de 2026 al ser fotografiado con la camiseta de la selección mexicana durante el partido inaugural del Mundial.
La imagen de Merlín junto a Cristian, el hijo menor de Karla, recorrió las redes sociales de inmediato, generando miles de interacciones y versiones creadas con inteligencia artificial. Para la afición mexicana y la diáspora en Estados Unidos, la figura de este pato representa el esfuerzo de la clase trabajadora que diariamente busca el sustento en las calles de la capital. La familia, autodenominada como una “parvada”, ha tenido que adaptarse rápidamente a una exposición mediática sin precedentes que incluye llamadas constantes de la prensa internacional y la atención del gobierno federal.
La presencia de Merlín en las inmediaciones del Estadio Azteca no solo atrajo la atención por su singular vestimenta, sino por integrarse de manera orgánica a la fiesta popular que rodea al torneo. En cada esquina de la capital, la música de banda, los corridos y los cantos de la afición acompañan el paso de los fanáticos que buscan tomarse una fotografía con el animal.
Este fenómeno resuena profundamente con la comunidad migrante en ciudades estadounidenses como Los Ángeles, California, y Houston, Texas, donde los paisanos ven en la historia de Karla Gómez un reflejo del esfuerzo familiar y la identidad mexicana. La música que suena en las calles durante estos festejos es un recordatorio de las raíces compartidas. De hecho, las canciones que celebran el orgullo nacional y el ambiente del torneo forman parte de la programación de La Banda, la estación de regional mexicano.
A pesar del éxito y el cariño de la gente, la viralidad ha traído consigo importantes desafíos legales para la familia Gómez. Diversas corporaciones multinacionales, que van desde aerolíneas hasta plataformas de apuestas en línea, comenzaron a utilizar la imagen de Merlín en campañas publicitarias sin el consentimiento de sus propietarios ni el pago de regalías correspondientes.